Varios viajeros esperan junto a un desconocido bajo un pino, ocultos tras una tela, mientras pasan jinetes por el camino.

Corea · Im Bang, versión inglesa de James Scarth Gale (1913) · Relato tradicional

La tela que ocultó a los viajeros

Relatos coreanos

3 min de lectura10+ años · edad orientativa
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Durante la guerra de 1636, un grupo de personas salió de Seúl buscando un camino por el que ponerse a salvo. Viajaban juntas, pendientes de los ruidos y del movimiento de los caballos a lo lejos.

De pronto vieron tropas enemigas delante de ellas. Había jinetes por las colinas y por el valle. No encontraban un lugar hacia el cual correr sin quedar a la vista.

En un camino nevado, cuatro viajeros se detienen asustados al ver filas de jinetes en las colinas.

En medio de aquella confusión, un hombre estaba sentado bajo un pino junto al camino. Su caballo esperaba cerca, sostenido por un servidor. Frente a él colgaban varios metros de tela de algodón, como una pantalla contra el polvo.

Los viajeros se acercaron desesperados.

—No tenemos por dónde escapar. ¿Qué podemos hacer?

El hombre los miró con tranquilidad.

—Siéntense conmigo. Vamos a esperar a que pasen.

Bajo un pino, un hombre tranquilo con sombrero negro invita con un gesto a sentarse a los viajeros desesperados.

No parecía tener armas ni un refugio escondido. Pero los viajeros no tenían otra salida. Se acomodaron junto a él, detrás de la tela.

Pasaron los primeros jinetes. Después llegaron otros, y otros más. El grupo podía verlos atravesar el camino. Sabía que el ejército estaba atacando a quienes encontraba; sin embargo, ninguno de los soldados se volvió hacia el pino. Pasaban como si allí no hubiera personas.

La espera duró hasta la tarde. Cuando el último jinete se alejó, los viajeros se levantaron y agradecieron al desconocido. Le preguntaron su nombre y dónde vivía.

Él no respondió. Montó a caballo y se fue tan rápido que nadie pudo seguirlo.

Al atardecer, los viajeros se inclinan junto al pino mientras el desconocido se aleja al galope por el camino.

Al día siguiente, el grupo encontró a un hombre que había sido capturado por aquel ejército y había logrado escapar. Le preguntaron por el tramo del camino donde habían esperado.

—Lo recuerdo —dijo—. Pasamos junto a unas paredes enormes y unas rocas muy empinadas. Nadie habría podido atravesarlas.

Un hombre harapiento describe con las manos unas paredes enormes mientras los cuatro viajeros se miran asombrados.

Los viajeros se miraron. Ellos habían estado sentados bajo un pino, detrás de unos metros de algodón. Desde el otro lado, aquella tela había parecido una barrera de piedra.

Fin

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Otro cuento no leído al azar

Detrás de esta historia.

Retrato ilustrado de Im Bang con sombrero oficial negro, túnica verde y barba blanca, basado en un retrato histórico.
Ilustración de su mundo literario

Autor

Im Bang

Im Bang fue un escritor coreano cuyos relatos reúnen encuentros sobrenaturales, episodios de la vida cotidiana y personajes de la corte. Ocho historias de esta selección proceden de su obra: una tela que oculta viajeros, mariposas hechas de seda y un fantasma...

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Para reflexionar

Ideas para compartir una vez que termina la historia.

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Con chicos

Los viajeros ven una tela, pero el hombre que pasó con el ejército vio grandes rocas. Al escuchar su relato entienden algo nuevo sobre el lugar donde estuvieron. El protector ya se fue y no puede responderles.

  • ¿Qué detalle del final te hace volver a pensar en la tela?
  • ¿Cómo le contarías el encuentro a alguien que no estuvo allí?

Una mirada adulta

La protección depende de dos percepciones distintas del mismo espacio. El testimonio tardío da forma al prodigio sin revelar quién lo produjo. La identidad ausente del protector deja el agradecimiento unido a una experiencia, más que a una figura que pueda recibir honores.

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