Pedro cava bajo un naranjo y descubre monedas en el patio de su casa.

Chile · Santiago, Recoleta · Ramón A. Laval (1923) · Leyenda tradicional

El entierro del naranjo

Cuentos de la colección de Ramón Laval

3 min de lectura9+ años · edad orientativa
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Hacia 1890, según cuentan, un hombre llamado Pedro tenía una tienda en una casa de la Recoleta, frente a la iglesia. En esa misma casa había vivido y muerto un sacerdote.

Pedro tenía a su servicio a un muchacho. Una mañana lo encontró tendido en el patio, sin conocimiento. Consiguieron despertarlo, pero seguía muy asustado. Al principio no quería decir qué había ocurrido.

Por fin contó que había salido durante la noche y, al volver, había visto a un sacerdote debajo de un naranjo. La aparición le dijo que allí había dejado enterrada una gran cantidad de monedas.

De noche, en el patio, un muchacho asustado ve bajo el naranjo a un sacerdote pálido y transparente que señala la tierra.

—Habrás soñado —respondió Pedro—. No hagas caso de esas cosas.

Al día siguiente le pagó un mes de sueldo y lo mandó a su casa para que se recuperara. Le dijo que no regresara hasta encontrarse completamente bien.

En la tienda, Pedro pone unas monedas en la mano del muchacho y lo acompaña a la puerta mientras mira de reojo hacia el patio.

Esa misma noche, cuando ya estaba solo, Pedro fue al naranjo y empezó a cavar. Debajo encontró el tesoro que había mencionado el muchacho.

Vendió su negocio y se fue al campo, donde abrió otra tienda. Guardó las monedas sin gastar ninguna durante un año: según la creencia que acompaña a este relato, si las usaba antes perdería todo.

Llegó a ser muy rico. Pero después se dedicó a gastar en diversiones y terminó conservando apenas lo necesario para vivir sin grandes lujos. Al muchacho le había dicho que no creyera en su visión; él había ido a buscar el tesoro apenas tuvo el patio libre.

Bajo una parra, Pedro, bien vestido, ríe en una mesa llena de platos y lanza una moneda a los músicos mientras una pareja baila.
Fin

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Otro cuento no leído al azar

Detrás de esta historia.

Un cuaderno abierto y una rosa roja junto a una ventana con ramas de naranjo cargadas de fruta.
Ilustración de su mundo literario

Recopilador

Ramón A. Laval

Ramón Arminio Laval reunió y estudió relatos de la tradición oral chilena. Su libro Cuentos populares en Chile (1923) conserva voces, lugares y expresiones de quienes contaban esas historias. De allí provienen los doce cuentos de esta selección: encuentros con la Calchona,...

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Para reflexionar

Ideas para compartir una vez que termina la historia.

Propuestas de lectura de Cuentos ilustrados

Lecturas de nuestro equipo editorial para seguir pensando la historia.

Con chicos

Pedro dice una cosa delante del muchacho y hace otra cuando se queda solo. La aparición le trae una noticia al chico, pero es el patrón quien decide cómo usarla.

  • ¿Qué hace Pedro que muestra que sí le cree al muchacho?
  • ¿Qué te gustaría preguntarle al chico después de que vuelve a su casa?

Una mirada adulta

La incredulidad pública del patrón encubre una búsqueda privada. Su autoridad le permite apartar al único testigo y apropiarse del hallazgo. La historia sigue el destino del dinero y deja sin resolver qué ocurre con quien aportó la información.

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