Ndemi permanece solo entre las ramas al caer la noche.

Camerún · Batanga · transmisión bapuku de lengua benga · Relato de origen

El duelo del murciélago

Relatos de la colección de Robert Hamill Nassau

5 min de lectura14+ años · edad orientativa
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Ndemi, Murciélago, vivía con su madre en un lugar apartado. Poco después de instalarse allí, ella enfermó gravemente. Ndemi llamó a Antílope para que la atendiera.

Antílope la observó con cuidado. Luego le dijo:

—Solo Joba puede preparar la medicina que necesita tu madre.

Dentro del hueco de un árbol, Antílope examina a la madre enferma de Ndemi mientras él observa preocupado.

Joba era el Sol. Al día siguiente, Ndemi salió a buscarlo. Partió cerca de las siete de la mañana y lo encontró en el camino alrededor de las once.

—Justamente iba a verte —le dijo.

—Si tienes algo que decirme, dilo.

—Mi madre está muy enferma. Ven a preparar una medicina para ella.

Pero Joba no quiso acompañarlo.

—Tienes que ir a buscarme a mi casa. Si me encuentras en el camino, no puedo ir. Vuelve mañana.

Ndemi regresó junto a su madre. El día se oscureció; llegó la noche y después amaneció otra vez. Esta vez salió a las seis. A las nueve encontró a Joba, que ya estaba recorriendo su camino.

—Cuando salgo de casa no vuelvo atrás —le explicó el Sol—. Tengo que seguir hasta el final de mi viaje. Vuelve otro día.

Ndemi vuela agotado sobre la selva hacia el Sol, que ya está alto en el cielo.

Ndemi siguió intentando llegar a la casa. Durante cinco días seguidos hizo el viaje, pero siempre se encontró con Joba cuando ya había salido y no quería regresar.

Al séptimo día, su madre murió.

—¡Joba me la quitó! —dijo Ndemi, lleno de dolor—. Si hubiera venido a hacer la medicina, ella se habría recuperado.

Mucha gente se reunió para el kwedi, el duelo. Acompañaron el lamento desde temprano hasta la mañana siguiente. Entonces Ndemi anunció que había llegado el momento de llevar a su madre a la sepultura.

Llamó a los animales para que lo ayudaran. Entraron juntos en la casa, levantaron el cuerpo y lo llevaron hasta la tumba. Pero, antes de enterrarlo, los acompañantes se detuvieron.

—Tenemos que mirar su rostro para reconocerla —dijeron.

Abrieron el ataúd. Miraron a la madre de Ndemi y empezaron a negar con la cabeza.

—Tiene dientes y una cabeza parecida a las nuestras. Pero mira esas alas. Es un ave. No pertenece a nuestra familia y no podemos enterrarla. Llama a las aves.

Junto a una tumba abierta, varios animales rodean un ataúd cerrado y se niegan a enterrarlo mientras Ndemi suplica desde una rama.

Se apartaron y dejaron a Ndemi esperando. Él llamó a las aves. Llegaron pelícanos, águilas, garzas y muchas otras, grandes y pequeñas.

—Muéstranos el cuerpo —pidieron.

Ndemi les indicó dónde estaba. Lo examinaron y también ellas se negaron.

—Tiene alas como nosotras, sí. Pero nosotras no tenemos esos dientes. No es de nuestra familia.

Mientras discutían quién debía hacerse cargo, habían llegado las hormigas. Se apoderaron del cuerpo y nadie consiguió alejarlas.

—Te había dicho que no convenía demorar el entierro —le reprochó una de las aves.

Las hormigas consumieron el cuerpo. Ya no hubo entierro. Las aves y los demás animales se marcharon.

Las aves se van volando y los animales se internan en la selva; Ndemi queda solo en una rama junto a la tumba vacía.

Ndemi quedó solo. Pensó otra vez en las veces que había salido a buscar al Sol.

—Todo este dolor empezó porque Joba no quiso venir —dijo—. No quiero volver a encontrarme con él. Cuando aparezca, yo me esconderé. Ya no seremos amigos.

Y agregó:

—Voy a guardar el duelo por mi madre. No haré visitas. Saldré únicamente de noche, para no cruzarme con Joba ni con los demás.

Así explica este cuento que el murciélago se oculte durante el día y que su voz nocturna parezca todavía un llamado a su madre.

Fin

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¿Seguimos con otra?

Otro cuento no leído al azar

Detrás de esta historia.

Tres libros abiertos con manchas de color, un tintero y una pluma; un murciélago cuelga de una rama.
Ilustración de su mundo literario

Recopilador y traductor

Robert Hamill Nassau

Robert Hamill Nassau reunió y tradujo al inglés los cuentos de «Where Animals Talk», publicado en 1912. Trabajó con narradores de Libreville, Corisco y Batanga, a través de relatos orales y textos escritos en lenguas locales. Los prólogos distinguen las contribuciones mpongwe,...

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Para reflexionar

Ideas para compartir una vez que termina la historia.

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Con chicos

Ndemi necesita ayuda, pero encuentra condiciones y discusiones cuando más la necesita. Esta versión, indicada desde los 14 años, contiene una pérdida dolorosa. El sufrimiento del personaje no significa que haya causado la muerte de su madre.

  • ¿En qué momentos alguien podría haber acompañado a Ndemi de otra manera?
  • ¿Qué efecto tienen las excusas sobre el parentesco cuando lo que falta es ayuda?

Una mirada adulta

El duelo se agrava con una exclusión doble: los grupos usan rasgos distintos para eludir el entierro. El reproche por la demora resulta especialmente cruel después del tiempo que ellos mismos consumieron discutiendo. La etiología nocturna cierra el relato, pero no resuelve la necesidad de acompañamiento.

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