El hombre y el emperador examinan el cabello rojo abierto, con signos diminutos en su interior y monedas sobre la mesa.

Serbia · antología de Erben, mediación inglesa de Wratislaw · Relato tradicional

El cabello que guardaba la historia

Serbia · adaptación de fuente histórica

5 min de lectura14+ años · edad orientativa
Empieza la historia

Selecciona un párrafo para guardar tu lugar. Con el teclado, usa Tab y luego Enter.

Un hombre muy pobre tenía tantos hijos que no conseguía alimentarlos. Una mañana estuvo a punto, más de una vez, de matarlos para no verlos morir de hambre. Su mujer lo impidió.

Esa noche se le apareció un niño en sueños.

—Sé lo que estás pensando y cuánto te duele —le dijo—. Mañana vas a encontrar debajo de la almohada un espejo, un pañuelo rojo y otro bordado. Tómalos en secreto. Ve hasta una colina y sigue el arroyo que hay allí hasta su nacimiento.

En una choza a oscuras, un niño luminoso se inclina sobre el hombre dormido, junto a su familia que descansa.

Le explicó que encontraría a una joven brillante como el sol, desnuda y con el cabello suelto sobre la espalda. Debía cuidarse: era una dragona feroz. Si hablaba con ella, lo envenenaría, lo convertiría en pez o en otra criatura y lo devoraría.

—Si te pide que le revises la cabeza, hazlo. Entre sus cabellos vas a encontrar uno rojo como la sangre. Arráncalo y corre. Si te persigue, tírale primero el pañuelo bordado, después el rojo y al final el espejo. Eso la entretendrá. Vende el cabello a un hombre rico, pero no dejes que te engañen: vale una fortuna. Con eso vas a poder mantener a tus hijos.

Al despertar encontró los tres objetos tal como le habían anunciado. Fue a la colina y siguió el arroyo hasta la fuente. Allí vio a la joven, resplandeciente como rayos de sol enhebrados en una aguja. Bordaba en un bastidor, sobre una tela hecha con cabellos de muchachos.

Junto a una fuente, una joven resplandeciente cubierta por su largo cabello dorado borda en un bastidor mientras el hombre se inclina a distancia.

El hombre la saludó con una reverencia. Ella se levantó y le preguntó de dónde venía. Él guardó silencio. Volvió a preguntarle quién era y qué buscaba. El hombre se limitó a hacer señas, como si no pudiera oír y necesitara ayuda.

Ella le indicó que se sentara sobre su falda, inclinó la cabeza y dejó que le examinara el pelo. Él apartó los mechones hasta encontrar el cabello rojo. Lo separó, lo arrancó de un tirón, se levantó de un salto y huyó.

El hombre aparta los cabellos dorados de la joven, que inclina la cabeza, y separa un único cabello rojo.

La joven lo advirtió y corrió detrás. Cuando estaba por alcanzarlo, él dejó caer el pañuelo bordado. Ella se agachó a examinarlo, admiró la labor por todos lados y perdió tiempo suficiente para que el hombre sacara ventaja.

Se guardó el pañuelo y volvió a perseguirlo. Cuando otra vez estuvo cerca, él arrojó el rojo. La joven volvió a detenerse a mirarlo. Después, enfurecida, tiró los dos pañuelos y reanudó la carrera.

El hombre lanzó por último el espejo. La joven nunca había visto uno. Lo levantó y creyó que la figura reflejada era otra persona. Se quedó mirándola, como enamorada de sí misma. El fugitivo se alejó tanto que ya no pudo alcanzarlo. Ella regresó a la fuente y él llegó sano y salvo a su casa.

La joven resplandeciente se contempla absorta en un espejo mientras, a lo lejos, el hombre huye por la colina.

Mostró el cabello a su mujer y le contó la aventura. Ella se rio de él, pero el hombre no se desanimó. Fue a la ciudad a venderlo.

Se reunió una multitud de curiosos y comerciantes. Uno ofreció una moneda de oro; otro, dos. Las ofertas subieron hasta cien cequíes. El emperador oyó hablar del cabello y mandó llamar al vendedor.

En la plaza del mercado, el hombre muestra el cabello rojo mientras los comerciantes lo rodean ofreciendo monedas de oro.

—Te doy mil cequíes.

El hombre aceptó. El emperador abrió el cabello a lo largo, de una punta a la otra. Dentro encontró escritas muchas cosas extraordinarias que habían sucedido desde el comienzo del mundo.

Así el hombre se hizo rico y pudo vivir con su mujer y sus hijos. El niño del sueño era un ángel enviado por Dios para ayudarlo y revelar secretos que hasta entonces habían permanecido ocultos.

Fin

¿Una historia para recordar?

Puedes volver siempre que quieras.

¿Seguimos con otra?

Otro cuento no leído al azar

Detrás de esta historia.

Para reflexionar

Ideas para compartir una vez que termina la historia.

Propuestas de lectura de Cuentos ilustrados

Lecturas de nuestro equipo editorial para seguir pensando la historia.

Con chicos

Para conversar con chicos

La madre detiene un daño terrible. Después el sueño ofrece una salida que no exige hacerles daño a los hijos. El cabello resulta valioso por lo que contiene, aunque al principio parezca poca cosa.

  • ¿Qué descubre el emperador que los compradores de la plaza todavía no conocían?

Una mirada adulta

Para una lectura adulta

La historia comienza donde la pobreza amenaza con convertirse en violencia dentro de la familia. La salida maravillosa combina información, objetos y una venta. La intervención de la esposa sostiene la vida de los niños antes de que llegue la ayuda sobrenatural.

Preferencias de lectura

Tamaño de texto
21 px

¿Qué quieres leer?

Escribe al menos 2 caracteres.