Las aves empujan peces hacia una red mientras dos observadoras descubren el lomo de un gran reptil acuático.

Río Narran, Nueva Gales del Sur, Australia · atribución histórica de Parker · Relato tradicional

Oongnairwah, Guinarey y el agua roja

Relatos del río Narran · recopilación de Parker

2 min de lectura12+ años · edad orientativa
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Oongnairwah, el ave buceadora, y Guinarey, el águila, propusieron llevar una red al arroyo. Necesitaban ayuda para empujar los peces hacia ella.

Los pelícanos, los cisnes negros, las grullas y muchas otras aves aceptaron. Entraron al agua y empezaron a chapotear para asustar a los peces y conducirlos hacia el lugar donde esperaban los dos pescadores.

Desde un tocón en la orilla, Deereeree y Burreenjin observaban. De pronto vieron el lomo de un gran reptil acuático, al que la versión inglesa llama alligator, y dieron la alarma:

—¡Cuidado! ¡Hay un gran reptil en el agua!

Oongnairwah y Guinarey les respondieron:

—Entonces aléjense. El viento va desde donde están ustedes hacia él. Si se quedan, va a sentir su olor.

Desde el agua, el águila y el ave buceadora advierten a dos pajaritos posados en un tocón, mientras a lo lejos asoma el lomo de un gran reptil.

Pero Deereeree y Burreenjin estaban tan atentos a la pesca que no hicieron caso.

El animal los olió. Empezó a sacudir la cola con furia. Levantó el agua cada vez más alto, hasta que la violencia de sus golpes ahogó a todos los que pescaban. También alcanzó a Deereeree y Burreenjin en la orilla. No escapó nadie.

La sangre tiñó de rojo la ribera y el tocón donde se habían sentado. El lugar se llama Goomade y, según cuenta la historia, quedó rojo para siempre.

Al atardecer, la orilla vacía y el tocón aparecen teñidos de rojo, con una red abandonada flotando en el agua.
Fin

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Otro cuento no leído al azar

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Para reflexionar

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Propuestas de lectura de Cuentos ilustrados

Lecturas de nuestro equipo editorial para seguir pensando la historia.

Con chicos

Para conversar con chicos

Quienes observan ven un peligro y avisan. Después reciben una advertencia distinta, relacionada con el viento, pero no se apartan. Podemos conversar sobre cómo atender una indicación nueva cuando ya estamos concentrados en otra cosa, sin convertir el final del cuento en una culpa que merezca alguien.

  • ¿Qué ve cada grupo que el otro necesita saber?
  • ¿Qué podría ayudar a interrumpir una actividad cuando aparece un peligro?

Una mirada adulta

Para una lectura adulta

En esta narración mínima, la cooperación inicial fracasa ante una información que circula pero no modifica la conducta. Quienes detectan el animal son precisamente quienes desoyen la respuesta sobre el viento. El desenlace no rescata a un grupo ejemplar: todos mueren, y el color del lugar conserva el acontecimiento. La severidad del cierre excede una simple moraleja de obediencia.

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