Pele viaja en canoa mientras el mar brota de su cabeza y rodea las cumbres volcánicas.

Tradición hawaiana · Hapakuela, tierra mítica lejana; recorrido por Kauai, Molokai, Maui y Hawaii · Relato tradicional

Pele y el mar de Kahinalii

Relatos hawaianos · testimonio histórico de 1907

3 min de lectura10+ años · edad orientativa
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La historia que sigue vincula a Pele, conocida por los volcanes, con una gran inundación de tiempos antiguos.

Su madre era Kahinalii y su padre Kanehoalani. Sus hermanos se llamaban Kamohoalii y Kahuilaokalani. Pele había nacido en Hapakuela, una tierra muy lejana, hacia el sudoeste, en el borde del cielo. Allí creció con sus padres.

Cuando fue adulta se casó con Wahialoa. Tuvieron una hija, Laka, y un hijo, Menehune. Pero después Wahialoa se dejó atraer por Pele-kumulani y abandonó a Pele.

En una costa luminosa, Pele abraza a sus dos hijos mientras mira con dolor cómo su esposo se aleja por la arena.

Afligida y enojada por la partida de su marido, Pele salió a buscarlo. Emprendió viaje hacia las islas hawaianas.

En aquel tiempo, dice el relato, esas islas eran una vasta extensión desolada. No había mar alrededor ni agua dulce en la tierra. Cuando Pele se dispuso a partir, sus padres le dieron el mar para que la acompañara y llevara sus canoas.

Al borde de un acantilado, la madre de Pele extiende las manos y de ellas brota agua azul que rodea una canoa, mientras el padre se despide de su hija.

Así avanzó, transportada por una inundación. Llegó primero a Pakuela y siguió hasta Kanaloa. Mientras viajaba, el mar brotaba de su cabeza y se derramaba a su alrededor.

Sus hermanos compusieron un mele, un canto que anunciaba aquel avance:

¡El mar, el gran mar! El mar irrumpe. ¡Miren cómo se precipita sobre Kanaloa!

Las aguas siguieron subiendo. Cubrieron las tierras hasta que solo quedaron a la vista las cumbres más altas de Haleakala, Maunakea y Maunaloa. Todo lo demás estaba sumergido.

Sobre un mar inmenso solo asoman tres cumbres volcánicas; en primer plano, dos hermanos cantan en una canoa doble y a lo lejos avanza la canoa de Pele.

Después el mar retrocedió, hasta llegar al nivel que la historia reconoce como el de su propio tiempo. A esa inundación se la llamó Kai a Kahinalii, el Mar de Kahinalii: de su madre había recibido Pele aquel regalo. Ella lo había traído a Hawái.

Pele dejó atrás Hapakuela y se instaló en Hawaii-nei. Más tarde la siguió el resto de su familia.

Su primera morada en las islas estuvo en Kauai. Desde allí pasó a Kalaupapa, en Molokai, y vivió en el cráter de Kauhako. Después se trasladó a Puulaina, cerca de Lahainaluna, donde excavó otro cráter.

Siguió hasta Haleakala y permaneció allí mientras abría su gran cráter. Por último llegó a Kilauea, en la isla de Hawaii. Allí se estableció, y allí la deja viviendo este relato.

Pele, de pie al borde del gran cráter de Kīlauea, contempla el resplandor naranja y el vapor que sube al anochecer.
Fin

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Para reflexionar

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Con chicos

Para conversar con chicos

El mar no es solo el lugar por donde viaja Pele: es algo que sus padres le dan y que va apareciendo con ella. Puedes seguir el recorrido y observar cómo cambian las tierras. El cuento no cuenta un reencuentro con su marido; termina cuando encuentra un lugar donde quedarse.

  • ¿Qué hace posible el regalo de sus padres?
  • ¿Cómo cambia el viaje entre la búsqueda inicial y la llegada a Kilauea?

Una mirada adulta

Para una lectura adulta

La pérdida conyugal pone en marcha una transformación geográfica, pero no recibe una resolución matrimonial. El foco pasa del marido ausente a la llegada del mar y a la instalación de Pele. El nombre de la inundación conserva la intervención de Kahinalii, mientras el itinerario final enlaza varios paisajes volcánicos. Esta secuencia es una explicación narrativa histórica, no una reconstrucción científica del archipiélago.

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