Un trineo y su caballo resplandecen sobre las nubes; el cochero viaja oculto detrás.

Estonia · tradición y elaboración literaria histórica · Leyenda

Los espíritus de la aurora boreal

Una carrera por encima de las nubes

5 min de lectura10+ años · edad orientativa
Empieza la historia

Selecciona un párrafo para guardar tu lugar. Con el teclado, usa Tab y luego Enter.

En los inviernos más duros, un noble tenía una costumbre que nadie en su casa podía explicar. Todos los jueves se alejaba de la mansión y no regresaba hasta que estaba por amanecer. Había prohibido que alguien lo acompañara o saliera a recibirlo. Él mismo enganchaba el caballo al trineo antes de partir y él mismo lo desenganchaba al volver.

Nadie tenía permiso de ver aquel caballo ni aquel vehículo. Durante el día, el señor llevaba la llave del establo secreto contra el pecho; por la noche la escondía bajo la almohada. Había amenazado con matar a cualquiera que se atreviera a entrar allí al anochecer.

Al anochecer, el noble cierra con llave la puerta del establo mientras el cochero lo espía escondido detrás de una pila de leña.

Su cochero conocía la amenaza, pero quería saber adónde iba su amo y qué clase de caballo y de trineo guardaba con tanto cuidado. Un jueves encontró la manera de entrar antes que él. Se escondió en un rincón oscuro, cerca de la puerta, y esperó.

No pasó mucho tiempo. El noble abrió, y de pronto el gran establo se iluminó como si hubieran encendido muchísimas velas. El cochero se encogió en su escondite, hecho un ovillo. Si su señor lo veía, pensó, cumpliría la amenaza.

El noble empujó el trineo hacia adelante. Brillaba como un yunque al rojo vivo. Cuando se apartó para buscar el caballo, el cochero se deslizó por el suelo y quedó escondido debajo del vehículo.

Dentro del establo, el trineo brilla como el fuego mientras el cochero se encoge en un rincón oscuro.

El señor enganchó al animal y cubrió tanto al caballo como al trineo con grandes telas: así los habitantes del patio no podrían ver aquella luz extraordinaria. Aprovechando el movimiento, el cochero salió de abajo y se acomodó detrás, sobre los patines. Por suerte, su amo no lo descubrió.

El noble cubre al caballo con grandes telas oscuras mientras el cochero se agazapa detrás del trineo, sobre los patines.

Cuando todo estuvo listo, el noble saltó al asiento y partieron. Avanzaban tan rápido que los patines resonaban sin descanso. El rumbo no cambiaba: siempre hacia el norte.

Después de varias horas, el cochero advirtió que las telas ya no estaban. Caballo y trineo brillaban de nuevo como fuego. Y no eran los únicos. Desde todas las direcciones llegaban señoras y caballeros en vehículos semejantes, tirados por caballos igualmente luminosos.

¡Qué carrera y qué estruendo! Unos pasaban a otros a toda velocidad, como si hubiera una apuesta enorme en juego o viajaran hacia una boda. El cochero miró hacia abajo y comprendió que ya no iban por la tierra: corrían por encima de las nubes, que se extendían bajo ellos como lagos lisos.

Pasado un rato, los corredores empezaron a quedar cada vez más atrás. Entonces oyó que su señor le decía al compañero más cercano:

—Hermano, los otros espíritus de la aurora boreal ya se están retirando. ¡Vámonos también!

El noble dio la vuelta y regresó a toda prisa, con el cochero todavía escondido detrás. A la mañana siguiente, todos comentaban que nunca habían visto una aurora boreal tan brillante como la de aquella noche.

Un grupo de servidores y aldeanos mira asombrado una aurora boreal muy brillante sobre la finca nevada.

El cochero no dijo nada. No le confió a nadie lo que había visto en su viaje. Solo cuando fue viejo y tuvo el pelo gris se lo contó a su nieto. Así la historia llegó a otras personas. Y se decía que aquellos espíritus todavía existen: cuando las luces del norte arden sobre el cielo de invierno, están celebrando allí una boda.

Junto a la estufa de una cabaña, el cochero anciano le cuenta su secreto a su nieto mientras afuera brilla la aurora.
Fin

¿Una historia para recordar?

Puedes volver siempre que quieras.

¿Seguimos con otra?

Otro cuento no leído al azar

Detrás de esta historia.

Para reflexionar

Ideas para compartir una vez que termina la historia.

Propuestas de lectura de Cuentos ilustrados

Lecturas de nuestro equipo editorial para seguir pensando la historia.

Con chicos

El cochero descubre el secreto, pero tarda muchos años en contarlo. La amenaza de su amo ayuda a entender ese silencio. También puedes imaginar cómo cambia la escena cuando advierte que lo que hay bajo el trineo son nubes y no nieve.

  • ¿En qué momento entiendes, junto al cochero, que el viaje es extraordinario?
  • ¿Por qué el relato necesita llegar hasta el nieto para que conozcamos el secreto?

Una mirada adulta

La leyenda usa un vínculo desigual de trabajo para construir el acceso clandestino a lo maravilloso. El cochero observa una intimidad que su señor protege con una amenaza extrema; su saber circula solo al final de la vida. El cierre convierte una experiencia privada y peligrosa en una explicación colectiva del cielo, sin confirmar desde fuera del relato la identidad sobrenatural del noble.

Preferencias de lectura

Tamaño de texto
21 px

¿Qué quieres leer?

Escribe al menos 2 caracteres.