Un rey preocupado confía sus penas a un viejo amigo.

Tradición literaria persa · Gulistán de Saadi · Relato literario

El mendigo que recibió una corona

Relatos de Saadi

2 min de lectura10+ años · edad orientativa
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Un rey llegó al final de su vida sin tener un heredero. Dejó una orden en su testamento: a la mañana siguiente debían poner la corona en la cabeza de la primera persona que entrara por las puertas de la ciudad.

El primero en llegar fue un mendigo. Hasta entonces había vivido juntando pequeños trozos de comida y remendando su ropa una y otra vez.

Al amanecer, un mendigo andrajoso entra por la gran puerta de la ciudad y los ministros se inclinan ante él.

Los ministros cumplieron la voluntad del rey muerto. Le entregaron el tesoro y le confiaron el gobierno.

En un salón del palacio, el ministro coloca una corona dorada sobre la cabeza del mendigo arrodillado.

Durante un tiempo, el nuevo monarca ocupó su puesto. Pero algunos nobles dejaron de obedecerlo. Los gobernantes de los países vecinos reunieron ejércitos contra él. Sus tropas y sus súbditos quedaron envueltos en el desorden, y una parte del territorio se perdió.

Desde una terraza, el nuevo rey mira preocupado los ejércitos lejanos mientras dos nobles le dan la espalda.

El hombre estaba abatido cuando regresó de un viaje un viejo amigo, que lo había conocido en la pobreza.

—¡Gracias a Dios! —exclamó al verlo—. ¡Qué cambio de fortuna! Por fin dejaste atrás tus dificultades.

El nuevo rey negó con la cabeza.

—Amigo, no me felicites. Acompáñame en mi pena. Antes me preocupaba conseguir pan; ahora tengo encima las preocupaciones de todo un mundo.

Seguía sentado en el trono, pero no lo vivía como lo imaginaba su visitante. Había cambiado una necesidad por una carga mucho mayor. Saadi cierra la escena volviendo a la pregunta por el contento: poseer más no asegura encontrarlo.

Fin

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Detrás de esta historia.

Un libro abierto sobre piedra, rodeado de rosas rojas y rosadas, junto al sendero de un jardín.
Ilustración de su mundo literario

Autor

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Saadi de Shiraz escribió en persa el Gulistán, o Jardín de rosas, una obra que entrelaza relatos breves y versos. Reyes, viajeros, comerciantes y derviches conversan sobre el poder, la apariencia y las decisiones de la vida cotidiana. Los diez relatos de...

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Para reflexionar

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Con chicos

El amigo mira la corona y cree que todos los problemas terminaron. El rey recuerda los problemas que tenía antes y le cuenta los nuevos. Cada uno está mirando una parte distinta de su vida.

  • ¿Qué esperaba encontrar el amigo al volver del viaje?
  • ¿Qué te gustaría preguntarle al hombre sobre sus primeros días como rey?

Una mirada adulta

La sucesión por azar borra cualquier preparación para el cargo. La visita de un amigo permite comparar el ascenso visto desde afuera con la experiencia de gobernar. El relato no necesita devolver al protagonista a su antigua vida para cuestionar la equivalencia entre riqueza y tranquilidad.

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